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lunes, 16 de mayo de 2016

La devoción a Santa Bárbada

Os dejamos otro articulo de nuestro amigo y paisano Pene Hinojo, incluido el "Viva La Vega" (www.vivalavega.es) en su columna Hablar con la Almohada,  en este caso Nos habla de La devoción a Santa Bárbara, Patronas de L@s Miner@s, y coincidiendo que se acerca una fecha muy importante en nuestra localidad en la cual nos visitan Muchísimos/as Miner@s por el Mundo.


martes, 19 de mayo de 2015

ROMERIA 2015





Como ya sabemos se acerca ese día en el que nuestra localidad sale de Romería, el próximo día 31 de Mayo se festeja La Romería en Honor de Santa Bárbara.



A continuación y con motivo de dicha celebración os dejo un articulo  que en su día escribió Pepe Hinojo y que tiene relación con este Gran día.  



ACORDARSE DE SANTA BÁRBARA CUANDO TRUENA”

Ocurrió en una de las primeras romerías de Santa Bárbara, allá los años cuarenta y cinco o cuarenta y seis, cuando yo era un niño. Recuerdo con toda ilusión; como a falta de otro medio de locomoción, aquel año mi padre alquiló un borriquito de los que acarreaban la cal del “Calerín de Cuenca”, para ir aquel mes de Mayo a acompañar el Simpecado de nuestra patrona, a su ermita del cerro de la Encarnación. Ni que decir tiene la gran paliza que al pobre rucio se le dio aquel día, ya que era el responsable de llevar todos los utensilios de un día de romería, que en aquellos tiempos eran de gran pesadez, desde el cántaro para el agua, la garrafa para el vino del economato, hasta la olla de los conejos en salsa que con tanto amor había cocinado mi madre. Mi padre constantemente me amonestaba para que me apease del pobre asno, que con miles fatigas debido a la gran que llevaba, apenas si podía subir las empinadas cuestas del cerro de la Encarnación.

Fue para mí un día inolvidable, las sensaciones vividas quedaron para siempre grabadas en mi memoria. Nunca olvidaré la llegada a la cima del cerro donde residía en su ermita nuestra patrona Santa Bárbara, cuya custodia como buenos santeros ejercían durante todo el año la familia Pérez a la que más de una vez le pedí agua fresca de su botijo, ya que con el calor del mes de mayo no se saciaba tan fácilmente la sed, siendo toda el agua poca porque la mayoría de las veces el depósito del tan preciado líquido construido en el cerro, no era suficiente para abastecer a todos los romeros.

Después de escuchar la misa de romeros ante la imagen de nuestra patrona en la puerta de su ermita, lo que más me ilusionaba era montarme en las cunitas que fabricadas por la empresa minera, estaban instaladas al lado de la ermita en las que gratuitamente y después de esperar turno, podías pasearte dando unas cuantas de vueltas.

En el año al que hago referencia lucía un sol espléndido, sus abrasadores rayos caían inclementes sobre la cima del cerro haciendo allí presentes buscar refugio al amparo de la sombra de los lentiscos que pueblan el monte. A lo largo del día y con la ayuda de unos viejos prismáticos, me dediqué a escudriñar en el precioso paisaje que desde esta altura nos ofrece toda la vega del Guadalquivir. Llamó mi atención que a pesar de lo despejado de nubes que estaba el cielo y luciendo un sol espléndido en toda la meseta del cerro de la Encarnación una inmensa nube negra iba cubriendo toda la zona del río Parroso ocultando a la vista todo el bosque de árboles y palmeras envolviendo a las personas, que prefirieron pasar el día de romería en este maravilloso vergel en vez del calor sofocante junto a la ermita de la patrona en el cerro.

Todo sucedió en muy pocos minutos la nube iba cada vez oscurenciendose más, era semejante a las crestas de las olas del mar embravecido, todo ello acompañado de enorme descargas eléctricas como culebrinas que cruzaban toda la nube, dada su proximidad, el sonido producido por los truenos daba sensación de que se abría la tierra vomitando lava tronando con un ruido estremecedor. Ni que decir tiene que las personas que habían en el Parroso vivieron una jornada desagradable que nunca olvidarían y que algunas invocarían a Santa Bárbara para que las protegiera cada vez que rujía el trueno.

Al caer la tarde cuando bajamos del cerro con la imagen de nuestra pastora para tenerla junto a nosotros en el pueblo durante una semana, a medida que llegábamos al Parroso vimos cómo estaba toda la tierra mojada, como si hubiese caído un gran diluvio, lo que me sorprendió hondamente ya que en lo alto del cerro no cayó ni una sola gota de agua; este fenómeno natural dio rienda suelta a mi imaginación del niño, pensé, que nuestra patrona Santa Bárbara dueña del rayo, quiso dar una lección asustando y dando un remojón con una tormenta a todos aquellos que por comodidad prefirieron pasar en ese edén como es el Parroso el día de su romería en vez de acompañarla durante todo el día en su ermita. Comparándolo con aquel episodio bíblico, en el que Moisés al bajar del monte Sinaí se encontró a Arón y su pueblo adorando al “becerro de oro” a los que por mandato de Dios, castigo.

Doy fe de la realidad de la noticia, de que en los años cuarenta, el día de romería en el Parroso, hubo una gran tormenta de las que se estuvo hablando en los años posteriores, como pueden recordar los mayores que la vivieron.

Pepe Hinojo

Desde Miner@s por el mundo os deseamos que pasen un gran día y ver esas maravillosas fotos que realizáis a lo largo del camino. Un saludo.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Una historia de La Mina (Laura Tinajero)


Una historia de La Mina


Laura Tinajero. Conjuntos Historico Pozo Nº 5
Cuando era pequeña, siempre soñaba con la piscina de la casa de mis abuelos en Las Cuevas y sus mágicos elementos: la parra con avispas siempre merodeando, los bichitos de luz que se posaban en el muro encalado cuando empezaba la tertulia nocturna tras la cena, la gruta misteriosa de tierra donde jugaba con mis primas, las chumberas en la terraza natural a la que se accedía desde el patio de la casa, el olor a café mientras mi abuela lo molía en el tradicional molinillo, el huerto vecinal en torno al cual nos salíamos al fresquito... El tren sobre la rivera, con v, mientras nos bañábamos y el viento hacía rugir las ramas de los eucaliptos... Y los helados con bengalas y loros de papel de Los Gatos. Cuando fui creciendo, todos esos elementos se fueron configurando en mi imaginario porque la casa fue vendida y nos trasladamos a otro lugar para pasar los fines de semana y vacaciones. Aun así, la magia de la casa de la piscina en Las Cuevas fue rápidamente transmutada en los edificios coloniales como las casas gemelas de las torres, el Teatro-Cine y todo su entorno.
Sin plan previo, escribiendo mi primera novela, El gramófono de Heringer, la historia me llevó a parar en La Mina durante el primer tercio del siglo XX. Entonces fue cuando descubrí a los mineros que se preocupan por su pueblo a través de FB en Miner@s por el Mundo, proyecto de Guadalinfo, No eres de La Mina si... y El Parte Municipal. Ya, escribiendo la segunda novela, y a su vez segunda parte de la primera, no tuve más remedio que hacer una parada en La Mina durante 1934.

Ha sido tanto el apoyo y la documentación que los mineros me han aportado, que no podía hacer menos que escribir una novela 100% minera. Y para ello, he contado con la ayuda de muchos de vosotros pudiendo dotar de mayor verosimilitud una historia de ficción centrada en el pueblo durante una de las épocas más duras de La Mina.

Mi marido, Jaime Flores, siempre me ha ayudado en los temas de diseño de portadas, maquetación y corrección; pero esta vez se ha estrenado como coautor y ahora entenderéis por qué.

No es una novela histórica con tintes costumbristas como mis dos obras anteriores, al menos no completamente. A Jaime le apetecía escribir sobre ciencia-ficción y en las escenas de ese tipo es donde él colabora. Por tanto, la historia se desencadena durante un hecho real que ocurrió en un punto determinado de la historia reciente de La Mina, un suceso extraño durante una noche de verano que aún no puedo desvelar.

Y como estamos muy agradecidos a todos vosotros, hemos pensado que no hay un día más especial que hoy como es el de la Patrona de todos los mineros, y curiosamente mi cumpleaños, para desvelaros el título de esta novela histórica y de ciencia-ficción que se llamará, como no podía ser de otra manera, Pozo 5.

Feliz día de Santa Bárbara.


Laura Tinajero

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Desde Miner@s por el Mundo Agradecemos la publicación y colaboración con Nuestro Grupo.